jueves, 18 de octubre de 2012

Tras el infierno; el paraíso.

Aún no me he ido de Bolivia y ya siento que no me quiero ir. Este país que los medios de comunicación tanto juzgan por ser el menos desarrollado de sudamérica, por carecer de ambiciones capitalistas y por tener como presidente a un antiguo pastor de llamas que defiende a toda costa los
cultivos de coca, no es más que un ejemplo de país auténtico. Un país que no se deja dirigir más por saqueadores extranjeros y que está buscando en sus orígenes ancestrales, la aguja de su nuevo rumbo. Pasear por las calles de su capital y no encontrarte con sucursales de grandes multinacionales textiles o alimenticias, sino con miles de puestitos donde las cholitas, vestidas en sus clasicos atuendos, venden desde cortaúñas y lápices hasta pinchos de carne de llama, no es algo ya facil de encontrar en este mundo globalizado. Todos los países "desarrollados" nos hemos vendido al
capitalismo y con ello hemos vendido nuestras raíces, nuestra cultura y nuestras esencia. Hemos adoptado sin medida ni filtros todo lo que venía de fuera hasta convertirnos en copias unos de otros. Al
final, la cosa entre países, al igual que en la sociedad, es no destacar, no ser diferente, porque si brillas por tus diferencias, los demás se sienten amenazados o acomplejados y van a destruirte. Así funcionamos, nos guste o no. Por eso, cuando viajo y me encuentro con un país donde los orígenes siguen bien latentes en las costumbres y la forma de vida de su gente, yo, no puedo más que quitarme el sombrero.
Alguien me dijo hace no mucho que no le gustaba Bolivia, y que, lo que más odiaba era la falta de ambición y de aspiraciones de su gente. Ya en su momento me
llamó la atención aquel comentario, pero ahora que estoy empezando a conocer este país y a su adorable gente, me pregunto: ¿es acaso positiva la ambición? o ¿tiene limites? Si un país como Bolivia, con la mayor población indígena no discriminada socialmente de Sudamérica, lleva un ritmo distinto al del resto, el sabio ritmo de su cultura ancestral, un ritmo naturalmente lento, para qué juzgarlos de poco ambiciosos. ¿Poco ambicioso porque no copian nuestro baile acelerado de estrés y de consumo?. ¿Tienen acaso nuestras aspiraciones rumbo saludable alguno? ¿Tiene nuestra ambición ilimitada consecuencias positivas demostradas? Los países desarrollados no somos
más que una plaga humana enferma y neurótica que arrasa las culturas y poblaciones de los países "menos desarrollados" para alargar a cualquier precio una muerte anunciada.
Vamos contranatura, señores. ¿No lo sabían? ¿Acaso no ven las señales? Cánceres, infartos, depresiones. ¿No es suficiente para darnos cuenta de que llevamos un ritmo anormal e insostenible de vida? Se me
ocurre una sutil comparación: las fábricas de huevos. Nos escandalizamos por el trato que las empresas que nos venden huevos no ecológicos dan a las gallinas. Para el que no lo sepa o no lo
quiera saber, se lo recuerdo; a las gallinas ponedoras, antes de empezar la tortura de su vida, primero se las separó de los machos cuando
eran polluelos y se les quemó el pico para que cuando se volvieran locas por la tortura a las que las someten, no se pudieran matar unas a otras picoteándose. Luego se comieron a sus hermanitos machos que, por ser machos y, por lo tanto, no ponedores, se les considera inservibles y se les tritura vivos para servir de comida a las gallinas sí servibles, las ponedoras. A éstas se les encierra en jaulas minúsculas para que no puedan moverse y no gasten mas energía de la estrictamente necesaria. Una vez enjauladas se las sobrealimenta y se las tiene con la luz artificial encendida las 24 horas para que crean que siempre es de día y pongan huevos a todas horas. No descansan, porque para ellas nunca hay noche. El desorden biológico al que las someten las vuelve locas y se picotean unas a
otras, pero no pueden matarse porque ese punto de locura ya había sido fríamente calculado y para ello les quemaron el pico cuando no eran más que polluelos. A esa tortura habría que sumarle que la falta de espacio impide que su musculatura se desarrolle y ésta termina completamente atrofiada.
Y para qué contarles esta historia tan desagradable. Era por el símil que se me había ocurrido. Para mí, nuestra sociedad está enferma y desorientada porque seguimos
un ritmo
antinatural impuesto por las grandes
corporaciones. Igual que a las gallinas, las grandes corporaciones, las que controlan el mundo (industrias petroquímicas y demás) nos manipulan para su beneficio. Nos enferman con alimentos artificiales o manipulados genéticamente, nos desorientan desde niños rompiéndonos el sagrado descanso infantil con horarios escolares antinaturales y, por último, como adultos nos doblegan con jornadas laborales agotadoras. Sumémosle a esto la varita mágica que utilizan para terminar de hipnotizarnos. La
luz artificial de neón que las gallinas confunden con el sol, es para nosotros el
televisor. Esa es la gran herramienta de manipulación, la que nos crea necesidades y nos atemoriza. Es el arma de construcción masiva de tontos del siglo XX y XXI. Ella nos destruye sin que nos demos cuenta. Tiene la increíble capacidad de hacernos vivir de espaldas a la naturaleza, nuestra única fuente fidedigna y la verdadera guía para vivir en armonía con nosotros mismos y nuestro entorno. Somos como
esas gallinas, señores. Nos manipulan para producir felicidad y poder a otros. Por eso, cuando un país como
Bolivia respeta su ritmo lento natural, reconoce sus cualidades y defectos y elige a un presidente que, por muchos defectos que tenga, reconoce sus orígenes y se niega a seguir siendo manipulado por las grandes corporaciones, es decir, los imperialistas Estados Unidos, yo no puedo más que quitarme el
sombrero. Porque creo en la posibilidad de una transición, una transición basada en el retorno a nuestras raíces y en nuestra
reconexión con la madre naturaleza.


Foto1: Isla del Sol (Lago Titicaca).
Foto2: Lago Titicaca.
Foto3: Con una cholita, indígena aymará.
Foto4: ¿Morir para renacer?
Foto5: Ocaso enjaulado

2 comentarios:

  1. La verdad es que tu relato habla de muchas cosas,de lo humano, politico, economico, social y del amor que es lo fundamental,la emocion me llego hasta las lagrimas..... lagrimas llenas de sentimientos compartidos, personales y de la alegria de leerte.
    Me declaro, como la pelicula ..."una pollita en fuga" Gracias!

    Me encanta como la naturaleza y el universo logran hablar a traves de ti!!!!
    TQM

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