domingo, 7 de octubre de 2012

¿Ruido o melodía?

Domingo en San Pedro. El reaggeton de algunas fiestas caseras de anoche da paso al repicar de las campanas de la iglesia de adobe de la
plaza. Salgo de mi carpa (tienda de campaña) y desayuno acompañada de un montón de pajarillos atrevidos que se acercan a ver si les toca algo de lo mío. Son irresistibles. Saco la miga del pan y la troceo para dársela. Primero huyen espantados por el movimiento de mi brazo, luego se avalanzan competitivos sobre las migas y cuando ya no queda más que tierra en el suelo, esperan atentos el siguente lanzamiento. Hay unos 30 o 40 pajaritos, creo que son gorriones. También hay tórtolas y palomas, las mismas que, la primera noche que acampé en este lugar, me hicieron creer que chispeaba. Pero cuando desperté a la mañana siguiente y vi que mi carpa estaba llena sus cacas, me di cuenta de que no había sido lluvia, sino una muy particular bienvenida. Y así llevamos, siete días y seis noches conviviendo y compartiendo la sombra de los árboles del único oasis del desierto de Atacama.
Las dos primeras noches no pude dormir bien por el sonido nocturno de las palomas y, por las mañanas, me despertaba al alba por el escándalo matutino de los gorriones. Ahora ya, o bien, me acostumbré, o bien, el cansancio supera cualquier sonido. La cosa es que he descubierto algo; la carpa guarda un secreto. La fina tela de sus paredes y su consiguiente falta de insonoridad parece a priori un inconveniente para el descanso, pero, en realidad, no es más que un puente que nos lleva del silencio a la integración directa con la naturaleza. Un puente mágico que rompe la sordera a la que las paredes de bloque, ladrillo o barro nos tienen condenados, para dar paso al contacto con los sonidos de la vida. El hostel confortable que tanto anhelaba los primeros días en carpa, ahora quedó en el olvido, pues, una vez que te acostumbras a los novedosos sonidos, te duermes sintiéndote arropados por ellos y te despiertas siendo testigo auditivo del gran revuelo de vida que está aconteciendo.
Y con el paso del tiempo, dejas de ser testigo de estos ritmos de la vida, te dejas contagiar de la energia vital que transmiten y te conviertes en partícipe y protagonista del vibrante pulso de la vida.

Un beso mañanero a todos los madrugadores!!

1 comentario:

  1. Que lindo!!!! es tan cierto lo que vives, tan sutilmente real, que afortunada de poder estar ahí, de regalarte ese momento y mas aun que hermosa eres al conectarlo, te leo y puedo experimentar esa sensación de unidad que nos da la carpa, la simpleza de lo cotidiano, el silencio.... Que maravillaaaaaaa! TA

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