martes, 5 de junio de 2012

Mal de altura

Aquí estamos mi madre y yo, de nuevo en un bus, esta vez a punto de llegar al Lago Titicaca. Cuando decidimos venir aquí, las dos pensábamos que sería bonito navegar por el lago más alto del mundo y dormir en una de esas casa hechas de juncos, pero se nos olvidó un pequeño detalle; las consecuencias que acarrea subir al lago "más alto" del mundo. El mal de altura o Soroche, como le dicen aquí, nos está pegando tanto que estamos arrepintiéndonos de haber venido. El dolor de cabeza es tan fuerte que sientes los latidos de tu corazón en ella como si tuvieras agujas clavándose en el cerebro. Estoy escribiendo para distraerme porque ni concentrarme en la respiración, ni los caramelos de hoja de coca, ni los mates de hoja de coca han funcionado. Ya estamos llegando y la altitud final es de 3830m, qué ganas de bajar del bus y tomarme un pastillazo; una aspirina, un antiinflamatorio o lo que sea, pero ¡ya!. Mi madre que está a mi lado, tiene cara de muerta; pálida, sudorosa y respirando como puede. Al verla así, me siento culpable de haberla traído aquí...¡quién nos lo iba a decir!
En fin, no todo es fiesta. Viajar a veces supone también aclimatarse a condiciones poco habituales para uno y dicho proceso lleva tiempo y no siempre es agradable. Paciencia, pues.


Foto: paisaje de camino al lago Titicaca.

2 comentarios:

  1. Que bello paisaje!!! ..... y si, paciencia, que toda muerte tiene su resurreccion jajajaj. Y asi es nomas cuando se viaja ...... :) Un Animo a las dos :)

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    1. Supongo por el "nomás" que la dueña de este comentario es Ber, me
      equivoco??
      gracias por tus ánimos... por suerte ya se van pasando los efectos del maldito mal de altura...
      Un beso, linda!!

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