martes, 12 de junio de 2012

Odisea: de Perú a Costa Rica (Primera parte)

Después de pasar doce intensos días en Perú, recorriendo el país de punta a punta, la idea era terminar el mes de vacaciones de mi madre relajándonos en las playas de Costa Rica. Mi madre tenía ya emitido su billete de regreso a España desde Costa Rica, pero ninguna de las dos teníamos la conexión desde Peru al país centroamericano. Así que, buscamos y buscamos billetes y todos estaban carísimos (1000€!!!), pero no nos quedó otra que pagar dicha cantidad, no teníamos elección. Así que, con todo el dolor de mi corazón (y bolsillo) compramos los billetes desde Cuzco, donde estábamos, hasta Lima y Lima-Costa Rica.
Hoy llegamos al aeropuerto de Cuzco y, al llegar a facturación, la azafata nos pide junto con el pasaporte el Carnet de vacunas.
Tacha: - ¿Carnet de vacunas?
Azafata: - Sí, Señora, el carnet de vacunas de la fiebre amarilla. ¿no lo tiene?

A mí me empezaron a temblar las patas. En todo este viaje y todos los que he realizado por Asia, jamás me
habian pedido el Carnet de vacunas, aún habiéndolo tenido encima. Y, ahora, con toda la experiencia y viajando por paises con riesgo mínimo de enfermedades, por supuesto que ni me habia vacunado, ni llevaba carné alguno conmigo.

T. - ¿Qué Carné de vacunas de la fiebre amarilla? ¿nunca me han pedido algo así?
A. - Sí, señora, es un requisito obligatorio para poder entrar a Costa Rica. Normas se sanidad del país.
T. - ¿Obligatorio? En España no me han dicho nada al respecto.
A. - A los pasajeros procedentes de España no se les exige, pero si éstos han pasado antes por Perú, como es su caso, entonces sí es obligatorio presentar dicha cartilla y, además, tiene que haberse vacunado con al menos 10 días de antelación de la salida del vuelo.

Ostia la madre que la
parió...me empezó a recorrer un sudor frío la espalda....

T. - Pero señorita, en la agencia de viajes donde nos sacamos los billetes no nos dijeron nada de esto y, si no nos embarca, perderemos los billetes.
A. - Es responsabilidad del pasajero o, en este caso, de la agencia no haberles avisado.

Lo sabía, ¡lo sabía!!! Aquella agencia donde nos sacamos los billetes, me dio mala espina desde el principio, y la hija de puta de la tía que nos atendió, quería era vender a costa de cualquier
cosa. Hija de su madre!!!!

T. - Pero, señorita, mi madre tiene el regreso desde Costa Rica a España ya comprado y, con lo que nos está diciendo, lo perderá.
A. - Señora, son normas del país al que viaja y son muy estrictos con eso. Nosotros tenemos que asegurarnos de que los pasajeros cumplan esos requisitos.
T. - Pero, señorita, nuestros billetes no admiten cambio de fecha, si no nos embarca hoy, los perderemos. Por favor... (puse ojos de perrito hambriento)
A. - Si les embarco y Costa Rica les detiene, no podrán entrar en el país y les deportaran de nuevo a Lima y, además, nos penalizarán por haberlo permitido, no es la primera vez.
T. - bueno, si nos deportan, yo asumo ese riesgo, pero embárquenos, por favor.
A. - No puedo hacer eso, señora, porque la compañía corre riesgo de sanción.

La cosa se estaba poniendo fea y mi mejor recurso; la carita con ojillos de cordero degollado, no había funcionado con aquella bruja. Plan B: comprobar lo que la azafata alegaba. Llamé a España, a la agencia de viajes donde mi madre se había sacado sus billetes y hablé con ellos. Efectivamente, no era obligatoria dicha vacuna, era aconsejable, pero no obligatorio. Colgué.

T. -Mire señorita, acabo de hablar con España y me han dicho que dicha vacuna es recomendable, pero no obligatoria.

A. - Señora, venga por aquí, acérquese,- y me señaló la pantalla de su ordenador, - Lea esto.

Di la vuelta al mostrador de facturación , miré la pantalla y leí las condiciones que el Ministerio de Salud de Costa Rica exigía a las personas que visitan el país. Leí atentamente la
lista de países a los que exigían dicha vacuna y, claro, España no aparecía, pero sí Perú como
único país sudamericano de la lista (maldita mala suerte) junto con todos los países del continente africano, ¡obvio! Y aunque, fuéramos españolas, viajábamos desde Perú. Estábamos jodidas.

T. - Y...señorita, ¿no hay aquí en el aeropuerto una oficina de sanidad para estos casos?
A. - En este aeropuerto no, pero
en Lima sí...
T. - ¿Y no podremos ponernos la vacuna al
llegar a Lima y volver a facturar para tomar el otro avión?
A. - Aunque lo hicieran, no les serviría porque también es requisito que dicha vacuna haya sido puesta con 10 días de antelación. -Y se puso a mirar la pantalla de su ordenador, - y, además no les daría tiempo, entre la llegada y la salida sólo tienen una hora y media.

Plan C: Contra viento y marea. O lo intentamos o, nos quedamos en Cuzco , perdemos los billetes y el dinero y, voy a la agencia a matar a la chica que nos los vendió.
T. - Bueno, señorita, factúrenos hasta Lima y allí ya veremos cómo hacemos.

Y entonces, mientras la azafata nos facturaba, llega la policía del
aeropuerto y nos exige enseñarles las maletas. ¡Lo que nos
faltaba! Les abrimos las maletas y lo sacaron absolutamente todo, revisaron todo al detalle como si transportáramos drogas. Por un momento tuve miedo de que "alguien" nos hubieran colocado "algo" en el equipaje mientras discutíamos
con la azafata. Por suerte, no fue así. Cuando terminaron, rehicimos
las maletas a toda prisa y facturamos rumbo a Lima. Corrimos a la puerta de embarque, ya habían anunciado la "ultima llamada" de nuestro vuelo. Al llegar a La
zona de control de equipajes de mano, nos pararon otra vez: yo llevaba mi set de herramientas para trabajar el cuero, conmigo y con toda la locura, me despisté de facturarlo, así que me lo requisaron: punzones, tijeras, cuchillos para cortar cuero, etc. ¡mierrrrrrrrrrda!
Y, finalmente, embarcamos rumbo Lima y despegamos. El vuelo duraba una hora, teníamos ese tiempo para establecer un plan D.

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