viernes, 27 de abril de 2012

Ese amor incondicional...

¿Qué es lo que a todos nos viene a la mente cuando pronunciamos o leemos "amor incondicional"?
El amor de un perro, verdad. Y es tan cierto que ese es el mejor ejemplo de amor incondicional, que ya es una expresión hecha. Quién no ha tenido un perro alguna vez en su vida y ha sentido este tipo de amor, más allá de si fue correspondido o no. Quién es capaz de dudar de esa fidelidad que nos brindan día a día, seamos quienes seamos y estemos del humor que estemos. Ya podemos ser unos auténticos hijos de puta con ellos que ellos siempre van a estar ahí de forma incondicional. Jamás van a elegir otro dueño; ni uno más guapo, ni más bueno, ni más inteligente, ni con más dinero, ni con más tiempo libre... Se van a quedar con nosotros por siempre. Ese es su amor. Tan fácil de encontrar y tan poco valorado. Somos masocas; siempre buscamos amores más imposibles, más sufridos. Si un amor es fácil, puro e incondicional, lo desechamos. Qué idiotas.
Estoy en un bus...sí, otra vez y, sí, mi amor a los buses es casi incondicional a estas alturas del viaje. Estoy casada con ellos..una relación amor/odio muy intensa; cuando paso la noche con ellos y me despierto, tengo el cuerpo igual de molido que si hubiera pasado la noche entera con un amante... Cuando me subo los adoro y cuando me bajo los odio. Pero me hacen llegar a sitios maravillosos y vivir en ellos sensaciones intensas como la de ésta noche:
después de la cena (sí, en los buses nocturnos dan cena, señores), pusieron la clásica película americana; buenísima para quedarse plácidamente dormido. Pero ¿qué pasó? que mientras esperaba a quedarme dormida me enganché a la historia que iba de una familia y un perro. Y el perro pa'rriba y el perro pa'bajo... y todo genial y bien americano hasta que el perro, al final de la peli, se muere de viejo. Y, como son poco dramáticos estos de Hollywood , hicieron un final tan triste que hasta las piedras hubieran llorado, ¡cojones! Y aquí estoy, a oscuras en el bus, llorando como una magdalena, (menos mal que estamos a oscuras y que no tengo a nadie al lado..) y recordando a todos los perros con los que he compartido parte de mi vida y que ya no están... snif...snif... y, por supuesto, recuerdo a mi pequeña Thai, y me pregunto cómo estará... allí en Tenerife, en casa de la abuela, esperando a que yo regrese de mi "aventura con los buses" para recibirme con su amor incondicional...


Pd: También van unas lagrimitas por la cantidad de perros abandonados con los que me he encontrado en las calles de Argentina, de Uruguay y de Chile. También ellos me hacen llorar.

Foto1: Thai, mi perra.
Foto2: Perro callejero que se acostó a mi lado en una plaza de Chile.

2 comentarios:

  1. HOLA TAAAAAAA
    AQUI ESTAMOS MAMA POLA Y YO!!! LEYENDOTE!!!! Q LINDOOOOO!!!!!!!!!!!!!! HOY ES MI "TUMPE"!!!!!!!!!!!!! JAJAJJAJA
    AQUI A VER SI MAMI APRENDE A ESCRIBIRTE!!!!!!!!!!!
    BESOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS TE AMAMOSSSSSSSSSSSS

    ResponderEliminar
  2. HOLA SOY MAMA!!!!!!!!!!!!
    TE KIERO HIJA!!!!!!!!!!! Q SUERTE TIENES!!!JAJAAJJAAJ

    ResponderEliminar