martes, 24 de abril de 2012

Recibir sin pedir.

Una vez más me siento afortunada. El buque está a punto de atracar en el puerto de destino y, no sólo nos han tocado unos días de navegación increíbles para esta época del año; con buena mar y sol, sino que, para mi sorpresa, el capitán me invitó a cenar con él y con su segundo oficial a su comedor particular. Acepté encantada. Fue una cena muy agradable; hablamos largo y tendido de temas muy interesantes y, además, resultó que el
capitán conocía Tenerife en persona porque había atracado allí varias veces cuando trabajaba como capitán de petroleros. Qué pequeño es el mundo para los hombres de mar... Y qué linda noche para mí.
Encima, como estamos llegando al puerto de destino y ya es de noche, el capitán me ha ofrecido un camarote para que pase la noche abordo y no tenga que salir a estas horas a buscar un hostel. Su gentileza me ha abrumado de tal modo que no puedo más que preguntarme cómo agradecer tanta hospitalidad y amabilidad allá donde voy. Se genera en mí un sentimiento de deuda muy fuerte con el que no sé bien como lidiar. Supongo que se trata de aceptar sin más lo que la vida te brinda, pero mi educación me impide sentirme del todo cómoda si no pago mi deuda de vuelta. Será otra lección más que debo aprender; aprender a recibir. Todo un reto para mí aún. Pero poco a poco. En cualquier caso, doy gracias al universo por esos ángeles que voy encontrando por el camino que tanto me cuidan. Qué suerte. Gracias.

1 comentario:

  1. Hola Chica....... ;) Un dia oi a un hombre, que a mi parecer es bastante sabio, decir lo siguiente: Aprender es saber cambiar de opinion! lo empece a experimentar y........ Uno recibe lo que da!
    Que la abundancia siga contigo. Tqm. Ber

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