Por fin Cabo Polonio, el destino final de esta escapada. Y por qué dejar para el final lo mejor del viaje. ¿Habría sido lo mejor de no haber sido el final?
Una lengua de arena y roca se extiende en el océano. La superficie geográfica está salpicada por unas pequeñas cabañas de madera, protegidas desde la costa por grandes familias de leones marinos. La orilla de arena blanca se pierde en el horizonte y, a lo lejos, el cielo azul se funde con el perfil sinuoso de las dunas de arena. No impera el silencio. Reina el rugido que emiten las olas cuando rompen contra la orilla. Rugido que atempera y distorsiona la suave brisa marina. No hay más. No hay menos. La paz del lugar te envuelve, se infiltra en los poros de la piel que empieza a respirar al ritmo de las olas del mar, suave y lento. Se oxigena. Se siente viva de un modo distinto, se intensifican los sentidos. Sonríe. Pide mar. Pide sal. Y pide sol. Se cura poco a poco de las embestidas sensoriales de la ciudad. Se limpia. Se purifica. Y se hace la paz exterior. Y ésta contagia al interior, que bebe sediento todo lo que le proporciona el exterior. Y bebe y bebe. Y se sacia hasta lograr incluso aplacar la insaciable sed de la mente. Y entonces de hace la paz interior. Completa fusión y armonía con el entorno. Paz corporal y silencio mental....ohmmm.....
ay hermana querida.... siempre es mas q un placer leerte... me llega esa paz q estas viviendo a traves de tus palabras... q grande eres... te extraño... mucho... mucho.. muchissimo!!
ResponderEliminarte kiero!!!
Bueniiiisima!!! la foto.... jejeje ;-)Como siempre, sorprendiendonos!!! Se ve que estas encontrando, esa paz interior, que tanto deseabas... Me alegro mucho!!!Sigue disfrutando. 11 bstoss
ResponderEliminarHermoso relato, nada más relajante que echarte sobre la arena blanca y despejar la mente. Hermoso y muy sensitivo.
ResponderEliminarTe dejo un abrazote desde mi Perú.
sigue disfrutandooooo!!!!!!!!!!!un abrazo enorme.Ire
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