Y dejé el paraíso...
El cielo en la tierra

Sólo unos días iba a durar la escapada a Uruguay, máximo una semana y, sólo en el Cabo Polonio pasé 20 días. 20 días en el paraíso, señores. Por eso no podía dejarlo, porque era como estar en casa; playa y mar. Salí de Argentina buscando el océano, añoraba un baño en el gran azul y me habían hablado maravillas de las playas uruguayas, por eso vine; para darle unos días de mar y sal a mi piel marinera. Lo necesitaba. Tantos días tierra adentro me estaban ahogando. Contradictorio o no, desde que pisé Uruguay ya me sentía diferente, todo la ruta fue por pueblos costeros donde ya el aire que se respira es otro. Empezaba a oler a mar, empezaba a sentirme como en casa. Pero no me esperaba que el renombrado cabo Polonio se iba a convertir en lo que se convirtió para mí; en mi hogar de arena, sol y mar. Lo describí en la última entrada del blog y lo vuelvo a repetir; fue maravilloso sentirme arena en la duna y agua en el mar. Fueron sensaciones únicas, fusiones necesarias para encontrarme conmigo misma, para sentir, sólo sentirme y reflexionar después y decidir certeramente qué camino tomar. A mí me llevó 20 días tomar una decisión, no podía desengancharme tan facilmente de aquella droga natural, me gustaba el chute, me ponía a mil y volaba... Y ¿cómo baja unos de las nubes cuando vuela? Siempre cayendo. Y yo vine a aterrizar ayer de mi viaje maravilloso y casi irreal; pareciera que el tiempo se hubiera detenido estando allí. En el cabo no hay electricidad, ni vehículos, sólo velas y pies descalzos sobre la arena y, calculo que ese es motivo suficiente para sentir que el tiempo se detiene; sin móviles, sin internet, sin tv, sin los ruidos ensordecedores de la vida diaria. Sólo se escucha el sonido del viento, del mar y de la paz del ambiente. Es mágico. Y cuando algo es tan mágico, ¿cómo haces para romper con esa magia? Yo no sabía cómo hasta que me dí cuenta de que la misma magia la habia sentido en Tenerife, en mi vida diaria había conseguido sentir una magia muy parecida y, sin embargo, la había dejado para emprender este viaje, ¿por qué? Porque necesitaba profundizar en mi vida, sentirme útil con el mundo y realizada como persona y, eso no se logra viviendo en una burbuja mágica. Por eso me fui de Tenerife, para encontrar un camino menos mágico y más satisfactorio. Y es por eso por lo que al final no me quedé a vivir unos meses en una cabañita del Cabo Polonio, porque no había recorrido miles de kilómetros para volver a meterme en una nueva burbuja mágica. Así que, aquí estoy, de nuevo relatando en este diario de abordo digital los pasos que voy dando y de los que tanto voy aprendiendo.
Un beso lleno de magia real a todos...
Y felicidades retrasadas, pero no por ello menos intensas, a todas las mujeres de mi vida por ese día 8 de marzo que fue nuestro gran día, señoras!! Las recordé desde el Cabo a cada una y les envié besos y abrazos muy fuertes, llenos de amor, llenos de feminidad, de magia y de orgullo de mujer. Las quiero, reinas mías!!! Y los hombres con su lado femenino aceptado siéntanse también felicitados, pues es época de potenciar el lado femenino de la vida. Tambiéne es vuestro dia, pues! felicidades!
Muuuuuak!!!!
querida Ta, es siempre un placer leer tus anotaciones en este cuaderno de viaje, que sin lugar a dudas me sirve un poco a mi también para estar un poco mas cerca de ti y para pensar un poc mas..jejej.Un abrazo muy grande.Irene
ResponderEliminarEsa es nuestra Tachaaaaaaaa!!!! Muacks desde tus Afortunadas y... Adelante!
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