Y sí, tras un mes de descanso y reflexión en Santiago, de nuevo en ruta. Seis horas hace ya que despegó el avión de Santiago y siete faltan para que aterrice en Madrid. Pero, no es Madrid mi destino final, ahí tomaré un tren hasta Andalucía donde me recogerá mi querida hermana Miriam con sus dos hijas. Con ellas voy a pasar los siguientes 20 días. Juntas vamos a recorrer la costa hasta donde nos llegue la energía, estaremos de camping en su camper y pararemos allá donde se nos antoje a disfrutar del sol y la playa en las vacaciones de verano de mis sobrinas. El plan es que no hay plan, ni horarios; se trata sólo disfrutarnos después de 7 meses sin vernos. Disfrutarnos relajadas, sin prisas. Vagamundear. Rico, rico.
A pesar de que es un buen plan y de que me muero de ganas de ver a mis sobrinas, no me invade la alegría en este momento. Me siento triste y ésa es la verdad. Es el riesgo que se corre cuando uno para en un lugar y profundiza en él. Ocurre que se profundiza también con las personas y, la consecuencia directa es que, no sòlo te encariñas de ellas, sino que las terminas queriendo. Y es difícil separarte de gente a la que quieres. Por eso siento tristeza, porque mi corazón está dividido. Cada segundo que pasa son más los kilómetros que me separan de Santiago, y por tanto, de esa gente maravillosa que quiero y, eso me duele. Siento un agujero en mi interior, un vacío cada vez mayor a medida que me alejo. Ya los extraño.
Extraño a mi Ber, antetodo a ella. Cómo desearía que estuviera sentada a mi lado en este avión...
Pero la realidad no siempre cumple los deseos de uno y, su realidad es que aún no puede acompañarme a España y yo tengo que aceptarlo así y continuar mi camino.
Me quedo con lo positivo y es que este mes en la ciudad ha sido lindo, aunque en absoluto ha sido un mes fácil; he pasado por periodos de reflexión profunda sobre el viaje y sus objetivos, de dudas, de incertidumbre, la ansiedad de vivir en una ciudad: su ruidos, su gris, su prisa... momentos difíciles pero tremendamente enriquecedores, pues como siempre digo, cuando te paras a sentir todo esa tormenta interior, y la capeas cual barco en el océano, la calma que aparece tras ella, se acompaña de una claridad emocional indescriptible. Por eso me siento satisfecha, porque la parada que me propuse ha dado sus frutos y, aunque triste, me siento más clara, más
motivada y con más energía para continuar VagaMundeando.
Además, no cambiaría mi forma
de viajar por mucho que me cuesten las separaciones. Como decía Violeta Parra; "me quedo con la gente, porque es la gente es la que me hace crear". Las relaciones humanas son las que hacen que los recuerdos de un lugar sean bellos o feos, intensos o efímeros, no los monumentos, ni los
paisajes. Es, sobretodo, la
gente la que nutre y le da sentido a los monumentos y al paisaje. Es por los momentos vividos por lo que recordamos un viaje, lo demás, lo terminamos olvidando. Son los vínculos los que perduran.
Está claro que parte de mi tarea en este viaje es trabajar el desapego; saber separarme y seguir mi rumbo, más allá de los lazos sentimentales. Saber que la distancia no es sinónimo de lejanía, al igual que la cercanía no es sinónimo de intimidad. Aprender a mantenerte unido en la distancia, implica compromiso, algo que falta mucho en estos tiempos, pero que yo estoy luchando por conservar.
Así que, mi querida gente chilena, si no nos vemos pronto, nos sentiremos cerca pronto. Gracias por todo el amor y por los momentos.
Con amor y tristeza,
Tacha.
Foto: atardecer invernal en Santiago.
viernes, 10 de agosto de 2012
miércoles, 1 de agosto de 2012
Nadar sin salvavidas.
Es por todos sabido, que el deber de los padres es educar a sus hijos para y hasta que éstos se conviertan en adultos autónomos y autosuficientes. Es decir, en adultos libres. En todo el reino animal es así. Sin embargo, también es por todos sabido, que no suelen darse muchos ejemplos de lo anterior. En adultos nos convertimos, sí, pero en adultos acosados por los miedos y la dependencia emocional. Lo cual no nos conviente en seres precisamente libres, digo yo.
Hasta aquí nada nuevo.
Sin embargo, hoy, hablando con mi profesor de yoga, éste dijo algo que me hizo recapacitar, y, aquí viene lo nuevo; me pregunto si, en lugar de pasarnos la vida reprochando a nuestros padres lo
que hicieron, porque lo hicieron mal y, lo que no hicieron, porque no lo hicieron, ¿no sería más sano y sustentable que los hijos dieran por finalizada dicha tarea paternal?
Sería hermoso que un hijo, sintiéndose ya preparado para su supervivencia, incentivara a sus progenitores a dejar de ejercer dicho rol cuidador-protector, para
convertirse de nuevo en hombres y mujeres libres.
Sería hermoso que estas partes, ambas pertenecientes al mismo paradigma, se miraran a los ojos como iguales; como hombres y mujeres adultos y rompieran esos vínculos fraternales, para generar otros nuevos, más sanos y, por ende, más enriquecedores.
¿Somos los hijos capaces de liberar a nuestros padres de sus funciones?
¿Estamos dispuestos a nadar en el
océano de la vida sin su protección? ¿Estamos preparados para verles disfrutar libres de un nueva etapa postpaternidad sin sentirnos abandonados?
¿Lo está ellos sin sentirse culpables?
Difícil tarea. Arduo trabajo. Incalculable recompensa.
Las leyes de la naturaleza están dictadas. En nosotros está seguirlas o no.
Serie "Reflexiones"
Título: actualizando patrones de comportamiento.
Foto: yo con... ¿2 añitos?
30 más me han bastado para aprender a nadar sola, sin salvavidas. Me siento capaz y deseosa de ver a mis progenitores como hombre y mujer y, sobretodo, de aceptarles en su individualidad.
Hasta aquí nada nuevo.
Sin embargo, hoy, hablando con mi profesor de yoga, éste dijo algo que me hizo recapacitar, y, aquí viene lo nuevo; me pregunto si, en lugar de pasarnos la vida reprochando a nuestros padres lo
que hicieron, porque lo hicieron mal y, lo que no hicieron, porque no lo hicieron, ¿no sería más sano y sustentable que los hijos dieran por finalizada dicha tarea paternal?
Sería hermoso que un hijo, sintiéndose ya preparado para su supervivencia, incentivara a sus progenitores a dejar de ejercer dicho rol cuidador-protector, para
convertirse de nuevo en hombres y mujeres libres.
Sería hermoso que estas partes, ambas pertenecientes al mismo paradigma, se miraran a los ojos como iguales; como hombres y mujeres adultos y rompieran esos vínculos fraternales, para generar otros nuevos, más sanos y, por ende, más enriquecedores.
¿Somos los hijos capaces de liberar a nuestros padres de sus funciones?
¿Estamos dispuestos a nadar en el
océano de la vida sin su protección? ¿Estamos preparados para verles disfrutar libres de un nueva etapa postpaternidad sin sentirnos abandonados?
¿Lo está ellos sin sentirse culpables?
Difícil tarea. Arduo trabajo. Incalculable recompensa.
Las leyes de la naturaleza están dictadas. En nosotros está seguirlas o no.
Serie "Reflexiones"
Título: actualizando patrones de comportamiento.
Foto: yo con... ¿2 añitos?
30 más me han bastado para aprender a nadar sola, sin salvavidas. Me siento capaz y deseosa de ver a mis progenitores como hombre y mujer y, sobretodo, de aceptarles en su individualidad.
lunes, 30 de julio de 2012
Bajando el freno de mano.
Y la pausa va llegando a su fin: el freno de mano que puse hace unas semanas a este viaje ha cumplido su función. Este mes de reflexión en Santiago de Chile ha resultado ser tan hermoso como revelador. Siento que no hay mejor autoregalo que darse el tiempo a uno mismo de parar. Desconectar el piloto automático para poder bajar las revoluciones de la vida diaria y, una vez aparece la tranquilidad y el silencio, aprovechar para sentir el cuerpo, nuestro interior y nuestras emociones. Como cuando uno va a clase de yoga.
- Cuando vas: caminas o conduces a toda prisa por la calle contaminada y ruidosa, sigues el ritmo de los demás para no perturbarles y vas estresada para no llegar tarde.
- Cuando llegas: te aturde el silencio inicial del
lugar y luego te dejas envolver por su agradable energía, la suave música instrumental, el
sonido del
agua, el olor a incienso y la sonrisa relajada de los que por allí andan.
- Cuando sales: sales flotando, sonriente, te sientes ligero y feliz y, ni te das cuenta de que ya no te afecta el mundo que te rodea porque estás tan entretenido sintiendo y escuchando la paz de tu mundo interior que no oyes ruido alguno en el exterior.
Lo mismo me ha ocurrido a mí en este mes. Al tomar la decisión de parar, no sabía que me iba topar con estas tres etapas y que las experimentaría de forma tan intensa. Pero así ha sido y, ahora, ya no escucho ruido interior, el ruido se quedó en el exterior de esta ciudad sombría y, en mi interior, suena una suave melodia y brilla la luz que va a guiar de nuevo mi camino. Me siento con nuevas energías para retomar el
viaje y también siento mucha claridad sobre lo que voy a hacer en Tenerife a mi vuelta. Como si todos las experiencias vividas en el
viaje se hubieran asentado en este mes y hubieran adquirido su verdadero sentido. Me explota la cabeza de ideas y de proyectos para llevar a cabo allí y eso me tiene muy contenta. Cuando salí de Tenerife, uno de mis objetivos era adquirir conocimientos y formarme en temas de ecología, conciencia y sostenibilidad y siento que es un objetivo casi logrado, me siento mucho más preparada en este terreno y mis volátiles ideas iniciales empiezan a convertirse en proyectos tangibles.
Pero vamos poco a poco, pues, aunque a veces sienta ganas de precipitar mi regreso a Tenerife para embarcarme ya en dichos proyectos, también siento que me queda mucho por aprender y voy a tomarme el tiempo para hacerlo.
Para empezar, la próxima semana tomo un avión a España, me voy a reunir en Andalucía con mi familia para disfrutar con ellos de sus vacaciones de verano. Será como una toma a tierra. Y en septiembre, retomaré mi viaje.
Bueno, me queda añadir que, aunque a mí no me gusten ni un poquito las grandes
ciudades, me he sentido muy acogida en Santiago; primero por Ber y su familia hermosa, que me han tratado como a una hija o una hermana más y, segundo, por la gente que he conocido, o bien, a través de Ber, o de los talleres de huertas orgánicas, o de las clases de yoga o de cocina, etc. que ha sido mucha y muy cariñosa. Qué buenos recuerdos me llevo de Santiago y de Chile en general. Un país de gente con mirada y actitud nobles, gente trabajadora, tremendamente educada y respetuosa y tan cálida como su acento.
Gracias a todos por todo.
Un fuerte abrazo,
Tacha.
UN PASEO POR CHILE
Torres del Paine
Navegando a Puerto Williams
(Puerto más austral de Chile)
"Tráfico" de la Carretera Austral
El invierno llega a los bosques de Lengas de la Patagonia Chilena
Construcción de horno de barro (Comunidad Buenmundo)
Valparaíso (Arte en la calle)
Picnic en la playa de Viñas
La música de Santiago de Chile
Curso de Cocina Vegetariana
Cajón del Maipo: donde viven las hadas y los duendes
viernes, 27 de julio de 2012
Los grandes son grandes por algo.
Hay quienes trascienden la muerte física pues su legado continua una vez ellos han desaparecido. Y esto no es por nada; he aquí un claro ejemplo:
"La civilización, en el verdadero sentido del término, no consiste en multiplicar las necesidades, sino en limitarlas voluntariamente. Es el único medio para conocer la verdadera felicidad y hacer de nosotros personas más disponibles a los demás.
Hace falta un mínimo de bienestar y de confort; pero, superado ese límite, lo que debería ayudarnos se convierte en fuente de malestar. Querer crear un número ilimitado de necesidades para luego tener que satisfacerlas, no es otra cosa que perseguir el viento. Ese falso ideal es sólo una trampa. Hay que saber imponer un límite a las necesidades propias, físicas e incluso intelectuales; de lo contrario, la necesidad de satisfacerlas se
convierte en búsqueda de la voluptuosidad. Debemos arreglárnoslas para que nuestras condiciones de vida, en el plano material y cultural, no nos impidan servir a la humanidad, misión que debe movilizar toda nuestra energía". (Gandhi)
Foto: Puerto Viejo, Costa Rica.
La belleza está en los lugares más simples.
La felicidad está tan cerca que no tenemos más que mirar dentro de nosotros mismos.
"La civilización, en el verdadero sentido del término, no consiste en multiplicar las necesidades, sino en limitarlas voluntariamente. Es el único medio para conocer la verdadera felicidad y hacer de nosotros personas más disponibles a los demás.
Hace falta un mínimo de bienestar y de confort; pero, superado ese límite, lo que debería ayudarnos se convierte en fuente de malestar. Querer crear un número ilimitado de necesidades para luego tener que satisfacerlas, no es otra cosa que perseguir el viento. Ese falso ideal es sólo una trampa. Hay que saber imponer un límite a las necesidades propias, físicas e incluso intelectuales; de lo contrario, la necesidad de satisfacerlas se
convierte en búsqueda de la voluptuosidad. Debemos arreglárnoslas para que nuestras condiciones de vida, en el plano material y cultural, no nos impidan servir a la humanidad, misión que debe movilizar toda nuestra energía". (Gandhi)
Foto: Puerto Viejo, Costa Rica.
La belleza está en los lugares más simples.
La felicidad está tan cerca que no tenemos más que mirar dentro de nosotros mismos.
sábado, 14 de julio de 2012
¡¡1/2 año VagaMundeando!!
Y hoy día 14 de julio hace justo 6 meses que salí de casa, de Tenerife; mi isla querida.
Parece que hubieran pasado años desde que me fui. Muchos lugares recorridos y muy lindas personas me he encontrado. Muchas experiencias vividas, muchos recuerdos ya, infinitos momentos para no olvidar. Preferiría no hablar, no escribir, mejor dicho, no escribir por hoy y hacer un breve repaso de este medio año compartiendo algunas imágenes que me hayan tocado el corazón.
Un fuerte abrazo a todos los que dedican parte de su tiempo a leer y vivir conmigo las aventuras de este viaje que tanto me está enseñando. Aunque escribir los relatos ha resultado ser tremendamente terapéutico para mí, es hermoso y gratificante saber que hay gente que los lee y se emociona con ellos. Gracias por el tiempo dedicado y por los comentarios!
Un besazo.
Pd: Cuando diseñé el blog y lo titulé: "VagaMundeando. Viaje interior a través del exterior", jamás pensé que el viaje interior termianara siendo mucho mayor que el exterior. Y mira que el viaje exterior ha sido intenso, he aquí una muestra de ello...
Casa costruída con barro.



Costa Caribeña
Costa del Pacífico
Continuará....
Parece que hubieran pasado años desde que me fui. Muchos lugares recorridos y muy lindas personas me he encontrado. Muchas experiencias vividas, muchos recuerdos ya, infinitos momentos para no olvidar. Preferiría no hablar, no escribir, mejor dicho, no escribir por hoy y hacer un breve repaso de este medio año compartiendo algunas imágenes que me hayan tocado el corazón.
Un fuerte abrazo a todos los que dedican parte de su tiempo a leer y vivir conmigo las aventuras de este viaje que tanto me está enseñando. Aunque escribir los relatos ha resultado ser tremendamente terapéutico para mí, es hermoso y gratificante saber que hay gente que los lee y se emociona con ellos. Gracias por el tiempo dedicado y por los comentarios!
Un besazo.
Pd: Cuando diseñé el blog y lo titulé: "VagaMundeando. Viaje interior a través del exterior", jamás pensé que el viaje interior termianara siendo mucho mayor que el exterior. Y mira que el viaje exterior ha sido intenso, he aquí una muestra de ello...
La Despedida de Tenerife; mi Familia.
La Ecovilla GAIA (Argentina).
Las fichas de mi desordenado puzzle empiazan a encajar.
Casa costruída con barro.
Con mi amiga Lilian viajando a Uruguay.
Mate (sustantivo), Matear (verbo): Rito social.
Uruguay: Cabo Polonio (sol, arena y mar)
Infinitos desayunos y sobremesas en la Posada Noctilucas
Con Fabiana, Berni y Lilian
Con Fabiana, Berni y Lilian
El inolvidable Tippy
(Comunidad la Tahona)
(Comunidad la Tahona)


Entrada del Tippy y Tomás tocando en la cúpula de barro.
Esas frases que no hay que olvidar

Interminables horas en bus...
Patagonia Chilena y Argentina
El fin del mundo
Glaciar Perito Moreno
Crampones para caminar sobre el hielo
Navegando por el Canal de Beagle
Senderismo por las Torres del Paine
Chile: el pais que me conquistó.
Inmortalizados: Jaime, Berni y yo.
Valparaíso: Olor a mar. Color y arte.
Con Ber.
Chiloé: mi pequeña gran familia Chilena.
Perú:
"que no nos conozcan por nuestra vestimenta, ni por nuestra torpeza, sino por nuestra conciencia ecológica"
Machupicchu: pura energía.
¡¡Con la Mia MAMMA!!
Lago Titicaca
Costa Rica:
La brutal abundancia de la Naturaleza
Costa Caribeña
Costa del Pacífico
-------------------------------------------
Continuará....
(¡aún queda otro 1/2 año!)
miércoles, 11 de julio de 2012
Freno de mano.
Bueno señores, aunque sé que algunos son adictos a las aventuras de este blog, temo anunciarles que ha llegado la hora de hacer una breve pausa en este viaje. Una pausa para reflexionar, sentirme y ver hacia dónde seguir navegando. En realidad ese momento llegó hace casi dos semanas; cuando mi madre regresó de nuevo a Tenerife y yo tomé un avión a Santiago de Chile.
Sentí que era hora de
poner el freno de mano en mi viaje, sentí ganas de descansar y de no hacer nada, dejar de ver y de recorrer. Han sido muchos kilómetros, muchos lugares y muchas experiencias y sentí que debía parar para asimilar todo lo que me había pasado, estaba pasando y quedaba por pasar. Así que, aquí estoy, en Santiago de Chile. Pero, ¿por qué Santiago de Chile si es pleno invierno? Qué se me ha perdido aquí, me preguntaba alguno. Bueno, he vuelto aquí por un buen motivo; por amor. ¿Recuerdan que había conocido a alguien en el Cabo Polonio (Uruguay)? Pues es por esa persona por la que fui a Santiago en abril, para seguir conociéndonos y ver qué tal nos iba. Y la cosa fue bien, tan bien que he vuelto. Después del viaje con mi madre por Perú y Costa Rica, decidí regresar y hacer esta pausa del viaje estando a su lado y viviendo esa cosa desconcertante y embriagadora llamada amor.
Y sí, hace un frío de muerte aquí,
y, sí, odio el frío,
y, sí...qué ciego es el amor y qué rico es el frío de afuera cuando estás abrazadita a la persona que quieres.
Un beso helado pero dulce para tod@s!
Hasta pronto!
Sentí que era hora de
poner el freno de mano en mi viaje, sentí ganas de descansar y de no hacer nada, dejar de ver y de recorrer. Han sido muchos kilómetros, muchos lugares y muchas experiencias y sentí que debía parar para asimilar todo lo que me había pasado, estaba pasando y quedaba por pasar. Así que, aquí estoy, en Santiago de Chile. Pero, ¿por qué Santiago de Chile si es pleno invierno? Qué se me ha perdido aquí, me preguntaba alguno. Bueno, he vuelto aquí por un buen motivo; por amor. ¿Recuerdan que había conocido a alguien en el Cabo Polonio (Uruguay)? Pues es por esa persona por la que fui a Santiago en abril, para seguir conociéndonos y ver qué tal nos iba. Y la cosa fue bien, tan bien que he vuelto. Después del viaje con mi madre por Perú y Costa Rica, decidí regresar y hacer esta pausa del viaje estando a su lado y viviendo esa cosa desconcertante y embriagadora llamada amor.
Y sí, hace un frío de muerte aquí,
y, sí, odio el frío,
y, sí...qué ciego es el amor y qué rico es el frío de afuera cuando estás abrazadita a la persona que quieres.
Un beso helado pero dulce para tod@s!
Hasta pronto!
domingo, 24 de junio de 2012
Hogares marinos.
Paseaba por la playa y recogía algunas de los cientos de conchas que había en la arena, cuando se me cruzó un pensamiento; aquellas lindas conchas que tenía en la mano no eran simples objetos decorativos para llevarme a casa, eran casas. Me detuve a obsevarlas de un modo distinto al habitual y miles de pensamientos se me vinieron a la cabeza. Pensamientos que quisiera compartir ahora aquí. Pensé que aquellos cientos de conchas juntas formaban las ciudades del fondo del mar, ¡qué maravilla y qué belleza! E, inevitablemente las comparé con nuestras ciudades e, inevitablemente, salimos bien perjudicados en la comparación. Pero, por qué.
Caracolas versus casas:
Los hogares elegidos por los seres marinos en contraposición con los hogares que habitamos los seres terrestres.
Aparte de las diferencias estéticas (cómo me gustaría vivir en una caracola gigante) y estructurales que todos apreciamos a simple vista entre unas y otras: forma, color, tamaño, textura (interior y exterior), peso, materiales de construcción, etc. Existen importantes diferencias en cuanto a su funcionalidad.
Las caracolas son hogares muy sofisticados que poseen:
- sistemas de recolección y almacenaje de alimento: mediante las estrías y los canales de la concha,
- sistemas de defensa;
•camuflaje frente a depredadores
•estructuras punzantes frente a depredadores
•estructura ergonómica frente a circunstancias climatológicas adversas (corrientes, vientos, oleaje)
- Sistema de saneamiento de altísima eficiencia; desechos no contaminantes, reciclables y reutilizados y reconvertidos en nácar: súper reparador de conchas.
Si pienso en la funcionalidad de nuestras casas, me
da risa.
Y por si fuera poco con lo anterior, añadir que estos seres son capaces de transportar sus hogares allá donde sus necesidades se vean satisfechas. Son móviles. Quién no desearía tener uno así en estos tiempos de crisis para emigrar a la luna. Nuestras casas nos amarran e impiden que desarrollemos nuestras verdaderas funciones. Las de ellos son transportables y eso es gracias a la liviandad de los materiales con que están construidas y la capacidad de sus habitantes de elegirlas del tamaño justo para poder transportarlas a la par que vivir en ellas sin mermar el desarrollo de sus funciones vitales.
Sobra decir que dichos habitantes no conocen el
concepto de propiedad privada, ni poseen título inmobiliario alguno; todo pertenece al mar y se puede hacer uso libre de los elementos que en él se encuentran. En caso de precisar más espacio, el inquilino abandona su antiguo hogar y busca uno que se adecúe mejor a sus nuevas necesidades. Sin mayor complicación.
Así son los hogares marinos, sus habitantes y costumbres.
Una vez más, la observación detenida de la
naturaleza me da una lección y me recuerda que el
humano, al contrario que todas las demás especies animales del planeta, no observa su entorno, no lo aprecia, ni aprende de él y, por lo
tanto, ni se adapta, ni vive en armonía con él. He ahí la base de
su desdicha.
Sólo un detalle más (para los más espirituales); el patrón principal que siguen las caracolas es la espiral. Para quien no lo sepa, es el mismo patrón que sigue la energía cósmica. Así pues, estos hogares marinos, poseen mejor Feng Shui que cualquiera sobre la tierra. ;-)
Ánimo a todos aquellos con lastres inmobiliarios, podemos desprendernos de nuestros pesados y absurdos hogares. Con muy poco y una buena dosis de creatividad y sinceridad para con nuestras verdaderas necesidades, podemos transformarlos, recrearlos y convertirlos en hogares más útiles, sostenibles y armónicos con nosotros y nuestro entorno.
Caracolas: Sistemas permaculturales de altísimo nivel.
Símiles para reflexionar. Serie fotográfica. Tacha.
Caracolas versus casas:
Los hogares elegidos por los seres marinos en contraposición con los hogares que habitamos los seres terrestres.
Aparte de las diferencias estéticas (cómo me gustaría vivir en una caracola gigante) y estructurales que todos apreciamos a simple vista entre unas y otras: forma, color, tamaño, textura (interior y exterior), peso, materiales de construcción, etc. Existen importantes diferencias en cuanto a su funcionalidad.
Las caracolas son hogares muy sofisticados que poseen:
- sistemas de recolección y almacenaje de alimento: mediante las estrías y los canales de la concha,
- sistemas de defensa;
•camuflaje frente a depredadores
•estructuras punzantes frente a depredadores
•estructura ergonómica frente a circunstancias climatológicas adversas (corrientes, vientos, oleaje)
- Sistema de saneamiento de altísima eficiencia; desechos no contaminantes, reciclables y reutilizados y reconvertidos en nácar: súper reparador de conchas.
Si pienso en la funcionalidad de nuestras casas, me
da risa.
Y por si fuera poco con lo anterior, añadir que estos seres son capaces de transportar sus hogares allá donde sus necesidades se vean satisfechas. Son móviles. Quién no desearía tener uno así en estos tiempos de crisis para emigrar a la luna. Nuestras casas nos amarran e impiden que desarrollemos nuestras verdaderas funciones. Las de ellos son transportables y eso es gracias a la liviandad de los materiales con que están construidas y la capacidad de sus habitantes de elegirlas del tamaño justo para poder transportarlas a la par que vivir en ellas sin mermar el desarrollo de sus funciones vitales.
Sobra decir que dichos habitantes no conocen el
concepto de propiedad privada, ni poseen título inmobiliario alguno; todo pertenece al mar y se puede hacer uso libre de los elementos que en él se encuentran. En caso de precisar más espacio, el inquilino abandona su antiguo hogar y busca uno que se adecúe mejor a sus nuevas necesidades. Sin mayor complicación.
Así son los hogares marinos, sus habitantes y costumbres.
Una vez más, la observación detenida de la
naturaleza me da una lección y me recuerda que el
humano, al contrario que todas las demás especies animales del planeta, no observa su entorno, no lo aprecia, ni aprende de él y, por lo
tanto, ni se adapta, ni vive en armonía con él. He ahí la base de
su desdicha.
Sólo un detalle más (para los más espirituales); el patrón principal que siguen las caracolas es la espiral. Para quien no lo sepa, es el mismo patrón que sigue la energía cósmica. Así pues, estos hogares marinos, poseen mejor Feng Shui que cualquiera sobre la tierra. ;-)
Ánimo a todos aquellos con lastres inmobiliarios, podemos desprendernos de nuestros pesados y absurdos hogares. Con muy poco y una buena dosis de creatividad y sinceridad para con nuestras verdaderas necesidades, podemos transformarlos, recrearlos y convertirlos en hogares más útiles, sostenibles y armónicos con nosotros y nuestro entorno.
Caracolas: Sistemas permaculturales de altísimo nivel.
Símiles para reflexionar. Serie fotográfica. Tacha.
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