viernes, 27 de julio de 2012

Los grandes son grandes por algo.

Hay quienes trascienden la muerte física pues su legado continua una vez ellos han desaparecido. Y esto no es por nada; he aquí un claro ejemplo:

"La civilización, en el verdadero sentido del término, no consiste en multiplicar las necesidades, sino en limitarlas voluntariamente. Es el único medio para conocer la verdadera felicidad y hacer de nosotros personas más disponibles a los demás.
Hace falta un mínimo de bienestar y de confort; pero, superado ese límite, lo que debería ayudarnos se convierte en fuente de malestar. Querer crear un número ilimitado de necesidades para luego tener que satisfacerlas, no es otra cosa que perseguir el viento. Ese falso ideal es sólo una trampa. Hay que saber imponer un límite a las necesidades propias, físicas e incluso intelectuales; de lo contrario, la necesidad de satisfacerlas se
convierte en búsqueda de la voluptuosidad. Debemos arreglárnoslas para que nuestras condiciones de vida, en el plano material y cultural, no nos impidan servir a la humanidad, misión que debe movilizar toda nuestra energía". (Gandhi)


Foto: Puerto Viejo, Costa Rica.
La belleza está en los lugares más simples.
La felicidad está tan cerca que no tenemos más que mirar dentro de nosotros mismos.

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