lunes, 19 de noviembre de 2012

Rapa Nui: tierra de Moais.

Bueno, bueno, bueno...parece que por fin terminé de armar la tienda de campaña. Siempre me consideré rápida montándolas, pero la verdad es que nunca había tardado tanto en colocar una.
Aterricé en la lejana y aislada Isla de Pascua hace tres horas y montar la carpa es lo único que he logrado hacer desde entonces. Llegué a las 21:00 al diminuto aeropuerto de la isla donde me esperaba el dueño del camping con un collar de flores de bienvenida. Fue emocionante lo del collar, junto con el techo de paja y madera del aeropuerto, me hizo recordar que efectivamente me hallaba en una isla polinésica. Me sentí princesa por minutos hasta que me subí a la camioneta del señor y nos trasladamos al camping donde tengo pensado pasar mi estancia. Y digo tengo pensado y no lo afirmo, porque al aterrizar llovía y no sé si mi tienda de campaña barata aguantará chaparrones subtropicales... ya les iré contando.
Así que, como ya era de noche y había amenaza de lluvia, me olvidé de mi collar de flores polinésicas y aproveché para montar rápido la carpa antes de que volviera a caer agua. Busqué a tientas un sitio en la oscuridad que me pareció recto y sin piedras y saqué todo: monté los palos, puse las piquetas y cuando ya no quedaba sino el último palo del toldo delantero, vi que estaba roto y recordé que se me había roto la última vez que había ido de camping. Mierda. Tenía que arreglarlo. Si llovía, necesitaba que ese palo realizara su función y canalizara el agua y, si se levantaba viento, le daba estabilidad y firmeza al resto. Le pedí material al dueño y después de una hora logré reparar el palo, pero cuando regresé a la carpa ya la noche se había cerrado mucho y no veía nada; necesitaba la linterna. Maldita la hora que la encontré, la encendí y alumbre al suelo donde había estado montando la tienda a oscuras, ¡estaba lleno de cucarachas y bichos! Ay, que asco sentí y de repente todo el cuerpo me empezó a picar. Grrr... intenté relajarme y respirar y pensar que no pasaba nada, pero la verdad es me puse nerviosa y no iba a lograr dormir allí ni de broma; ¡ya había una subiendo por la tienda! Empecé a buscar otro lugar donde acampar, ésta vez con linterna, y vi que no había casi cucas en otros lados. Qué raro, pensé. Pero sí, parece que había elegido el lugar a dedo: acampar sobre el nido de cucarachas. Bendita mala suerte. Cogí la mochila, la tienda montada y todo lo demás y me moví a cualquier lugar. No me
importaban ya ni las piedras, ni si el terreno era llano, ni la lluvia, sólo quería que no hubiera cucarachas.
Cuando terminé de instalarme estaba sudando y aún un poco histérica, intenté respirar y recordar dónde estaba y disfrutarlo, pero no funcionó. Me sentía nerviosa y con ganas de contarle a alguien el asco me dan las cucarachas, así que, aquí estoy; contándoselo a ustedes y relajándome poco a poco. Ahora mi preocupación es otra: la amenaza de lluvia. Me compré la tienda a finales de verano en España, estaba de oferta y era pequeña y ligera, que era lo único que me importaba en ese momento. Un chollo, pensé. La primera vez que la monté, vi que no tenía cobertor de lluvia y pensé que no importaba porque en Sudamérica empezaba el
verano, así que, no me
iba a hacer falta. Y, efectivamente, esa primera vez que la monté y dormí en ella no llovió, pero se me escapó un detalle; estaba a casi 3000m de altura sobre el
nivel del mar y por la noche la temperatura bajó tanto que casi me
congelo viva. No dormí nada y las noches restantes logré dormir porque me metia dentro del saco con tres pares de pantalones y con todos los suéters que llevaba y con la chaqueta encima. El cobertor de lluvia me hubiera aislado bastante en ese caso. En fin, de eso ya casi ni me acordaba. Y ahora díganme algo: ¿quién se hubiera imaginado que, habiendo estado en Santiago de Chile a 33°C y con un sol que raja las piedras, llegaría a la Isla Polinésica de Pascua y habría tormenta? Yo, la verdad, es que no y ahora estoy sufriendo las consecuencias de mi ingenuidad. Si llueve esta noche y la tienda no es impermeable, me voy a cagar en mi madre. Así que, estoy rezando para que llueva mañana, a la luz del día y preparada con todo afuera de la tienda por si resulta no ser impermeable.
Buenas noches a todos y recen un poquito tambien, porfa...
Ojalá estuviera bajo un techito ahora mismo....zzzzzzzzz........

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