miércoles, 21 de noviembre de 2012

Rapa Nui: mucho más que Moais.

Rapa Nui es un triángulo que mide no más de 17x25x15 Km; una isla muy pequeña y, sin embargo, archiconocida debido a sus misteriosos Moais.
La verdad es que vine aquí porque, una vez, cuando estaba en el colegio, vi en algún libro de geografía e historia una foto de los Moais y de inmediato me llamó la atención, sólo bastó leer las palabras: Rapa Nui, isla y mares del sur para que se disparara en mí la fantasia y el espíritu aventurero. Desde entonces quise venir, pero debo admitir que ahora de adulta, pensé que una isla llena de Moais podía volverse un poco aburrido. Aún así, decidí probar suerte y cerrar mi viaje como Vagamunda aquí. Volé las cinco horas desde Santiago de Chile decidida a pasar 10 días de descanso y de reflexión sobre todo lo aprendido y experimentado en este año y, de paso, ver algún que otro Moai. Pues hoy es el cuarto de diez días y ya siento que se me quedan cortos. Esta diminuta isla esconde mucho más de lo que vende. Sobra hablar de la belleza geográfica; de sus acantilados, volcanes, bahías y playas de arena blanca; de sus aguas cristalinas que van del azul más marino al idílico turquesa. Uno puede perder semanas disfrutando de eso. Pero resulta que hay muchísimo más que paisajes y playas. Además de Moais repartidos por toda la isla, hay cuevas enormes y extensas que recorren la isla bajo tierra, hay una flora bellísima, un pueblito, Orongo, que parece de otro mundo, hay caballos por todas partes, ¡y vacas!: en la misma playa y en la carretera. Además, se siente la primavera del hemisferio sur y toda la vida que trae, pues la mayoría de las yeguas y vacas, o están embarazadas, o ya parieron y tienen a sus potrillos y terneros bien pegados a su lado o amamantándolos. En varias ocasiones me he parado a mirar a las yeguas y sus potros y el tiempo ha volado estando yo absorta en su gestos, sus movimientos, su rutina de vida, algo tan ancestral que de repente yo siento tan novedoso. Y me pregunto por qué, y me doy cuenta de que hoy en
día todo el contacto que tenemos con animales es a través de la caja tonta. Por eso cuando veo en vivo y en directo cómo un potro busca las tetas de su madre y cómo las succiona fuerte, se me eriza la piel de la emoción. Darme cuenta de que puedo entender el lenguaje entre ellos con sólo observarles un rato, me deja helada y no es porque yo sea "susurradora de caballos", ni la "líder de ninguna manada", es que se trata de un lenguaje universal, el lenguaje entre madre e hijo; la protección y el cuidado de una y la mezcla entre ingenuidad, susto y curiosidad del otro. Es todo tan natural, tan básico, tan íntimo, que es simplemente maravilloso. Lo mismo
ocurre con los pájaros, hay halcones, o algo parecido, por todos lados, sientes, o bien, que te siguen, o bien, que te guían. Es extraño, pero de repente es como si notara la naturaleza más presente; a cualquier lado que mires algo hay y ahí te quedas, horas, mirando primero, observando, estudiando y sonriendo, después. Y así pasan los días en Rapa Nui y no te enteras de en qué se fueron, pero te sientes bien, muy bien, con mucha paz y muy conectada al día , a la noche, a los
ciclos. Sin saber por qué, aquí me acuesto con el
sol y me levanto con él. Me da tiempo de hacer yoga, de darme un baño, de desayunar con tiempo y aun tengo todo el día por delante para hacer todo o nada. El sol rige mis horarios y eso me conecta conmigo y me
sensibiliza con todo el entorno de una manera brutal. Como dije, duermo en tienda de campaña y cada mañana escucho los gallos cantar y también los pajarillos. Ahora ya es de noche y ellos duermen, le toca el turno a los grillos y a algún que otro perro vigilante. Mi turno de dormir pasó hace un rato ya, pero aquí estoy, escribiendo todo esto que estoy viviendo y que me tiene sorprendida y feliz. Me quedan por contar aún más secretos que esconde la isla, pero el sueño me gana la partida por hoy.

Un beso de buenas noches.

Foto I: caballos pastando
F.II: Flor
F.III: Volcán Rano Raraku
F.IV: Cueva Ana Kai Tangata
F.V: Atardecer en acantilado
F.VI: Cueva Ana Kakenga
F.VII:Cueva Ana Te Pahu
F.VIII: Moais
F.XIX: Playa Anakena

1 comentario:

  1. Hola Tacha,

    ¿Cuándo vendrás a bucear en la Great Barrier Reef? Sergio me dijo que te vería por aquí. Prometo fumigar (Australia es el pais de los bichos).

    Cuídate,

    Carlos

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